Querida Xime:

Con muchísima pena, hoy nos toca decirte adiós, pero con la certeza que ¡HAY FIESTA EN EL CIELO! y que ya gozas de la compañía de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Madre María, a los que tanto amaste y serviste.

Más allá de ser para nosotras “La directora del VC”, fuiste una extraordinaria persona y una amiga maravillosa, con una fortaleza, pasión, generosidad, sabiduría y ganas de vivir admirables ¡Un ejemplo a seguir!

Siempre guardaré en mi corazón, hasta que nos volvamos a encontrar, todos tus consejos, tus enseñanzas y los momentos que compartimos; como esas charlas que nos dabas cada jueves en nuestras reuniones de delegadas, los conversatorios de espiritualidad o en cualquier momento en el cual te necesitábamos…Siempre estuviste ahí, para todas nosotras.

En los momentos difíciles nos enseñaste con el ejemplo a jamás rendirnos, a luchar con todas nuestras fuerzas para salir adelante a pesar de cualquier adversidad, a entender que, desde nuestro lugar, ¡podíamos cambiar el mundo! Esa fuiste tú Ximenita, siempre con una sonrisa, contagiando alegría, y las palabras exactas para darnos un consejo.

Mentiría si te dijese que no te vamos a extrañar, pero sé que estás en un mejor lugar… Y así seguirás en nuestros corazones y en nuestras oraciones como siempre nos lo pedías con un honesto “Recen por mí”. Desde el lugar privilegiado en el que estás, sé que nos estarás acompañando y guiando hasta el final por el amor infini- to que le tuviste al colegio y a toda su comunidad.

Te quiere…
Tu delegada por siempre,

Marisol Prieto
Delegada



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