Cuaresma en Familia

Desde hace algunas semanas estamos presenciando una realidad que a muchos de esta generación les ha sorprendido. Pocas veces se había visto una situación parecida en las últimas décadas: una infección que en poco tiempo se ha convertido en el objeto de preocupación de todo el mundo.

Recuerdo que en los meses anteriores veíamos como un dato muy lejano esta enfermedad, dado que se había concentrado en China y pensábamos quizá que allí terminaría el asunto, no movía muchas preocupaciones.

Solo unos días atrás el asunto se volvió más serio aún. El coronavirus se ha convertido en una pandemia, una enfermedad que ha logrado extenderse a todos los continentes y que es inquietante especialmente por la dificultad en limitar su expansión.

Les comparto dos reflexiones que nos pueden iluminar, a fin de sacar mayor provecho espiritual en este tiempo de cuarentena:

1.Enfocar la mirada en Dios

Ciertamente es una situación que nos sobrepasa y que pone en evidencia nuestra limitación, nos cuestiona y angustia. La mejor manera de aproximarnos es tener fija la mirada en quién es Dios. Aquel Padre amoroso, providente y fiel que siempre querrá lo mejor de nosotros. No dejemos que nada ni nadie nos arrebate el don de la fe y la esperanza. Pidamos a Dios esta gracia, de ver la realidad con una lógica más sobrenatural.

2.Vivir la lógica Cuaresmal

A veces tenemos la inquietud por entender la lógica divina y los designios de Dios. Nos podemos hacer la pregunta sobre el sentido que tiene esta epidemia en el mundo y en nuestra propia vida ¿Tendrá algún signo de Dios? Ciertamente el dolor, el sufrimiento y la enfermedad son un misterio. Lo que sí puede darnos claridad es que al tener una mirada espiritual de los tiempos actuales no podemos olvidar que nos encontramos en el tiempo de Cuaresma, tiempo de  reparación para vivir con intensidad el misterio Pascual y que Dios transforme nuestro corazón, y para lograr esto contamos con los siempre vigentes medios cuaresmales: la oración, el ayuno y la limosna. Pienso que vivir en cuarentena es una ocasión muy propicia para estas tres actitudes.

¿No es acaso el cambio de mis planes y mis gustos un sacrificio que puedo ofrecer al Señor, no será nuestra mejor manera de ayunar ¿No será provechoso tener más tiempo para la oración cuando muchas veces nos quejamos por tiempo? ¿No es una hermosa ocasión para orar por los otros, por los enfermos, por los que más sufren, por los que están trabajando en pro de los demás? ¿Cómo ayudar y servir a los necesitados tener una actitud menos egoísta e indiferente?

Aprovechemos este tiempo para ser solidarios, quedarnos en casa y tomar prevenciones, todo es por un bien social. Racionalizar los recursos y no acapararlos es un acto de caridad y misericordia, compartir en familia, dedicar tiempo para conversar y compartir tiempo con mis seres queridos puede resultar muy renovador y edificante.

Termino con unas palabras que dijo el Papa Francisco para este tiempo:

“Que el Señor les ayude a descubrir nuevos modos, nuevas expresiones de amor, de convivencia en esta nueva situación. Es una hermosa oportunidad para redescubrir los verdaderos afectos con creatividad en la familia”.

Que Dios los bendiga.

Sebastián Millán Contreras
Coordinador del Departamento de Espiritualidad y Apostolado de Middle School Colegio San Pedro



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